Coaching: El poder del pensamiento y nuestras metas

 

Una meta es “un sueño con piernas”. Para avanzar con paso firme hacia ella, sirve poner en blanco y negro lo que queremos lograr, y al máximo detalle. Sin embargo, muchas veces nos resulta más fácil enfocarnos en lo que no queremos, en nuestros miedos o carencias. “No tengo dinero”, “Nunca fui bueno para esto”, “Podría fracasar” “Ya lo intenté una vez y no me fue bien”. Y terminamos atrayendo “más de lo mismo”, reforzando la acción que queremos evitar. Nuestros diálogos internos pueden convertirse en obstáculos para el logro de nuestros sueños.
Una persona promedio habla consigo misma más de la mitad del día. Ya sea analizando acciones anteriores, pensando qué va a hacer más tarde, revisando metas, formándose opinión sobre otras personas o sobre su propio comportamiento. Pensamos en cientos de problemas que aún no ocurrieron ¿Por qué no aprender a disciplinar nuestra mente para enfocarnos en el futuro que queremos?
Consciente vs. Subconsciente
Permanentemente tomamos decisiones: algunas intrascendentes y otras con tal poder que determinan qué tan lejos llegaremos en nuestra vida. Las grandes y pequeñas decisiones involucran un diálogo entre nuestra mente consciente y subconsciente. ¿Cómo lograr que estas dos partes se pongan de acuerdo? 
Nuestra mente consciente, la lógica y racional, constituye el 10% del total .Es la que programa y se encarga de razonar, formar juicios y tomar decisiones. La mente subconsciente compone el otro 90%. Es la mente programable que se encarga de guardar, archivar y recordar la información que llega al cerebro a través de los sentidos. Si nuestra mente consciente piensa “Quiero hacer esto” mientras nuestra mente subconsciente piensa “no lo merezco” el resultado será el fracaso: no solo no conseguirás lo que deseas sino que incluso puede que obtengas aquello que piensas que no quieres.
Una metáfora que leí en alguna parte y me ayudó a entender cómo funciona nuestra mente es pensar en el consciente como “ALADINO” y el subconsciente como “La LAMPARA”. Aladino (el consciente) tiene voluntad propia, discierne, pero no lo sabe ni lo puede todo. La lámpara, en cambio no tiene voluntad propia, no discierne, pero lo sabe y lo puede todo. Si Aladino le dice a la lámpara lo que quiere, ésta cumplirá su deseo.
 
 
Enfoca tus deseos y metas
Una vez hablaba con un cliente quien se lamentaba porque hacía más de 6 meses que estaba sin trabajo. Se debatía entre colocarse en relación de dependencia o poner un negocio, y se angustiaba pensando que dentro de poco se le acabarían los ahorros y no podría subsistir. Al preguntarle qué tipo de trabajo específicamente estaba buscando respondió “no sé, cualquier cosa”, sin saber qué era lo que realmente quería. Y cuando le dije “si tuvieras hoy 100,0000 dólares en la mano para invertir ¿Qué tipo de negocio armarías?” Tampoco tenía la respuesta.
¿No has decidido qué trabajo quieres y cuándo vas a encontrarlo? Le pregunté. Si no sabes qué quieres exactamente nunca lo vas a encontrar: construye “mentalmente” el trabajo que deseas, descríbelo, visualízate ya en ese trabajo, cuánto vas a ganar, cuándo vas a empezar, lo más aterrizado posible.
Crear una imagen mental clara de lo que deseas como si ya lo hubieses alcanzado es fundamental. Es imposible actuar basándonos en una idea que no se encuentra en la mente ¿Cómo puedes lograr una meta que no tienes? Volviendo al ejemplo de Aladino y la lámpara: ¿Cómo la lámpara va a cumplir el deseo si Aladino no sabe cuál es?
Nuestro cerebro piensa en imágenes. Si yo te digo “piensa en una CASA”, visualizarás una casa. Raramente visualizarás las letras de la palabra CASA. Y si te digo: “piensa en un CABALLO AZUL con ALAS ROSADAS”, probablemente lo verás en tu mente, aunque no exista un caballo de esas características.  Nuestro cerebro puede dibujar imágenes mentales independientemente a que estas tengan sentido o no. Si te dices a ti mismo: “No quiero tener tantas deudas”, simplemente tu cerebro se enfocará en la parte positiva de la orden y formará su imagen ignorando la palabra “no”. ¿Qué aparecerá entonces en tu subconsciente?: pues “deudas”. 
Por otra parte, nuestro cerebro es incapaz de distinguir entre una experiencia real y una vívidamente imaginada. Piensa lo que sucede cuándo vas al cine a ver una buena película y te encuentras sufriendo con una escena, sintiendo lo mismo que sentirías en la situación real.
Imaginar el futuro deseado, visualizar con claridad hacia dónde quieres ir es un primer paso para ir tras la concreción de tus deseos. Deambular sin una meta y sin un tiempo para alcanzarla te mantendrá dando vueltas en círculo.
Tus metas a cinco pasos de distancia
1.      Saber lo que no quieres: pero solo un momento. Recuerda que si te concentras solo en ello obtendrás más de lo mismo.
2.      Elegir lo que deseas: Ponlo en tu mente reemplazando lo que no quieres. Recuerda que toda acción siempre está precedida por un pensamiento.
3.      Tener Claridad. Define en qué plazo esperas cumplir esta meta, qué harás específicamente, cuándo y cómo. Con quién necesitas contar. Qué tan seguro estás de lograr la meta
4.      Sentir que ya lo lograste : Visualiza tu meta, dala por hecho, siente un deseo profundo de alcanzarla
5.      Avanzar con acciones inspiradas: tus acciones personales deben complementar al pensamiento para que tus metas se conviertan en realidad.
 

 

 

 

Elaborado por: Patricia Husni Falcón*
Life & Professional Coach
cel. (00511)99346-4426
*Coach Internacional certificada por la International Coaching Community
Gerente General de KHEMIA Capital Humano.
Capacitadora en temas de desarrollo personal, atención a la diversidad y servicio al cliente.
 
FUTUREALBA SAC